La Razón, 3 de junio de 2008
Municipios y crisis del Estado
José Luis Bedregal
El desmoronamiento de las instituciones del Estado puede describirse de manera puntual de la siguiente forma: en el Poder Ejecutivo, ausencia e incumplimiento de planes de desarrollo nacional, carencia de políticas institucionales, inexistencia de servidores públicos de carrera y excesiva movilidad de funcionarios; en el Poder Legislativo, descrédito ante las constantes componendas y negociados, abuso de la inmunidad devenida en impunidad, falta de capacidad legislativa y fiscalizadora y por ende pérdida de protagonismo en el quehacer político; el Poder Judicial está carcomido por la corrupción y la ineficiencia y calificado por la sociedad como la institución más corrupta a la par de la Policía Nacional; la Corte Nacional Electoral, desmantelada y sin credibilidad para sus actos, con terribles consecuencias para la democracia boliviana.
Finalmente, las superintendencias, que fueron un gran avance institucional reconocido por sus normativas y equipos técnicos, han sido arrasadas y viven al borde de su desaparición por la ineficiente aplicación de sus instrumentos y un descrédito causado por su parcialización con los operadores de los servicios, dejando de lado los intereses del consumidor.
Ante este panorama desolador quedan únicamente los municipios que, a pesar de sus debilidades reflejadas en limitaciones de orden técnico-administrativo sobre todo en las áreas rurales, insuficiente y poco oportuna acción fiscalizadora o el mal uso del voto constructivo de censura, han resistido el vendaval desmantelador de anteriores y de la actual gestión política del Gobierno.
La construcción del nuevo país puede tener un mayor éxito si pasa por los poderes locales, es decir, por el fortalecimiento de los gobiernos municipales y sus autonomías, que funcionan y han permitido el desarrollo en el área urbana y rural como nunca se dio en Bolivia. La educación y la salud, factores esenciales para el avance, se han visto beneficiadas a partir de la descentralización del manejo de sus infraestructuras; los procesos de contratación de bienes y servicios en los últimos años han sido efectuados con mayor equidad y transparencia (sobre todo a partir del uso de las ferias a la inversa) para beneficio de los proveedores nacionales.
Por tanto, sería conveniente para el país avanzar en la construcción del nuevo Estado inclusivo, justo, eficiente y descentralizado, fortaleciendo la autonomía municipal, en lugar de crear un país Frankeinstein. Esto no niega las autonomías departamentales, pero su aplicación debería fortalecer a los municipios, que es donde el Estado está más cerca de las necesidades ciudadanas; donde es más profunda y democrática la participación del boliviano y, sobre todo, porque las instituciones son factor primordial de crecimiento económico, pues determinan incentivos para los actores de la economía e influyen las inversiones. Y en esto los municipios han avanzado a partir del DS 29565, marcando una nueva etapa del municipalismo boliviano que se dota de un instrumento para dejar de ser una ´alcaldía obrista´ y entender que su autonomía es para conducir al municipio hacia su desarrollo político, económico y social.
Ahora, depende de los munícipes jugar un rol preponderante y coadyuvar a la reconfiguración del Estado en base a la autonomía municipal y, además, no permitir que se retroceda en lo logrado.
lunes, 16 de junio de 2008
Desde Caracas sobre los cheques venezolanos
La Razón, Caracas 11 de Junio
Un elevado costo político interno está pagando Morales el acercamiento que ha tenido con Chávez desde sus primeros meses de gestión. Ha adoptado sumisamente las directrices y el programa dictado desde Caracas a cambio de generosas e impúdicas dádivas que avergüenzan a la mayoría de los bolivianos, como lo confirman los columnistas independientes.
Sin embargo, después de la derrota en el referendo del 2 de diciembre, Evo trató de recomponer las relaciones con Brasil que se habían deteriorado a raíz del trato dado a la emblemática Petrobrás en la nacionalización de los hidrocarburos que por poco no causaron la derrota de Lula da Silva en las elecciones presidenciales. En la citada cumbre de Alba veladamente se asomó el riesgo que Brasil correría con motivo de la actual “crisis revolucionaria” en Bolivia, debido a que este país suministra gas a las principales ciudades brasileñas y a importantes empresas industriales. Se habló de peligro en los suministros energéticos que también son fundamentales para Argentina y para Chile que recibe gas boliviano en un comercio triangulado.
El analista José Luís Bedregal nos revela en La Razón que Evo Morales ha tenido “la precaución de entregar a tiempo (semanas antes del estallido de la tormenta) sendos cheques venezolanos a las organizaciones sociales que podría entenderse como un soborno a los dirigentes de los movimientos sociales indígenas, afectos al gobierno, hecho frecuente en la política nacional, pero jamás practicado a la luz de los medios de comunicación con guirnaldas y fanfarrias al “hermano” Hugo Chávez”.
Se queja el periodista Bedregal porque los medios no dan importancia al hecho y pasan esto “como si fuera normal que el presidente reciba dinero de un gobierno extranjero y en condiciones desconocidas”. Se pregunta por el Congreso y a nombre de quién se reciben esos dineros: el estado, el gobierno, Evo, el MAS y sobre el control y fiscalización de esos recursos. Tiene que admitir que las organizaciones beneficiadas con las dádivas “están chochas de la vida. Nunca tuvieron en sus manos cheques fresquitos por los que no tendrán que rendir cuentas a nadie”.
CHEQUES VENEZOLANOS
Un elevado costo político interno está pagando Morales el acercamiento que ha tenido con Chávez desde sus primeros meses de gestión. Ha adoptado sumisamente las directrices y el programa dictado desde Caracas a cambio de generosas e impúdicas dádivas que avergüenzan a la mayoría de los bolivianos, como lo confirman los columnistas independientes.
Sin embargo, después de la derrota en el referendo del 2 de diciembre, Evo trató de recomponer las relaciones con Brasil que se habían deteriorado a raíz del trato dado a la emblemática Petrobrás en la nacionalización de los hidrocarburos que por poco no causaron la derrota de Lula da Silva en las elecciones presidenciales. En la citada cumbre de Alba veladamente se asomó el riesgo que Brasil correría con motivo de la actual “crisis revolucionaria” en Bolivia, debido a que este país suministra gas a las principales ciudades brasileñas y a importantes empresas industriales. Se habló de peligro en los suministros energéticos que también son fundamentales para Argentina y para Chile que recibe gas boliviano en un comercio triangulado.
El analista José Luís Bedregal nos revela en La Razón que Evo Morales ha tenido “la precaución de entregar a tiempo (semanas antes del estallido de la tormenta) sendos cheques venezolanos a las organizaciones sociales que podría entenderse como un soborno a los dirigentes de los movimientos sociales indígenas, afectos al gobierno, hecho frecuente en la política nacional, pero jamás practicado a la luz de los medios de comunicación con guirnaldas y fanfarrias al “hermano” Hugo Chávez”.
Se queja el periodista Bedregal porque los medios no dan importancia al hecho y pasan esto “como si fuera normal que el presidente reciba dinero de un gobierno extranjero y en condiciones desconocidas”. Se pregunta por el Congreso y a nombre de quién se reciben esos dineros: el estado, el gobierno, Evo, el MAS y sobre el control y fiscalización de esos recursos. Tiene que admitir que las organizaciones beneficiadas con las dádivas “están chochas de la vida. Nunca tuvieron en sus manos cheques fresquitos por los que no tendrán que rendir cuentas a nadie”.
El conflicto boliviano visto hace 60 días
La Razón, Jueves 24 de Abril 2008
Al borde de la desesperación José Luis Bedregal V.
Las posiciones asumidas tanto por opositores como oficialistas, de un momento a otro pueden tener distintas reacciones que van desde la más visceral agresividad hasta el entusiasmo desmedido por mostrar su vocación de diálogo. Lo cierto es que ni unos ni otros dicen lo que realmente piensan y quieren.
Los dirigentes de la ´Media Luna ampliada´ han comenzado a ver dificultades en la aplicación de sus estatutos luego del 4 de mayo, lo que los pondrá en una situación difícil ante sus electores. Por esta razón, ya lanzaron mensajes para encontrar una solución luego de esta fecha. Estos han ido desde la poco seria propuesta del Prefecto de Cochabamba, que plantea la elección de nuevos constituyentes, como si el problema fuera de personas y no de visiones políticas encontradas e intereses económicos poderosos, hasta llamamientos que vienen del sur para compatibilizar los proyectos de Constitución y estatutos autonómicos. Como a estos llamados el Gobierno ha hecho oídos sordos, la Media Luna no ha dejado los aprontes para el escenario de la confrontación.
El Gobierno, por su parte, barajó la posibilidad de una intervención a través de sus denominados movimientos sociales, obviamente apoyados por la Policía y el Ejército. A estas alturas, esta opción estaría descartada sin que esto signifique no movilizar a sectores que apoyarán el boicot desde dentro, es decir, desde los grupos y territorios afines al MAS. Por tanto, violencia habrá pero no en la magnitud que algunos en el Palacio Quemado y otros en Santa Cruz añoran.
En esta línea, el Presidente, alentado por sus solícitos asesores, ha tomado la precaución de entregar a tiempo sendos cheques venezolanos a las organizaciones sociales, lo que podría entenderse como un soborno a dirigentes, hecho frecuente en la política nacional, pero jamás practicado a la luz de los medios de comunicación con guirnaldas y fanfarrias incluidas.
Lastimosamente los medios no reparan en esto, como si fuera normal que el Presidente reciba dinero de un Gobierno extranjero de manera directa y en condiciones desconocidas. ¿Dónde está la fiscalización del Congreso? ¿Acaso no existe una Ley del Presupuesto? ¿El Presidente puede recibir dinero de un Gobierno extranjero? ¿A nombre de quién lo recibe? ¿Del Estado boliviano? ¿Del Gobierno?, ¿Del MAS? ¿De Evo?
Si es a nombre del Estado boliviano, ¿quién programa y fiscaliza estos recursos? Estas son preguntas que no deberían darse en un Estado medianamente serio; pero no estamos como para pensar que nosotros vivimos en uno de esa categoría. Lo cierto es que las organizaciones sociales están chochas de la vida, pues nunca tuvieron en sus manos cheques fresquitos de los que parece no habrá que rendir cuentas más tarde. Lo penoso es que de esta forma se termina de corromper a organizaciones como la FSTMB, otrora emblema de la lucha del proletariado boliviano y latinoamericano. Otras como la Fejuve de El Alto o la oscura Coordinadora de los Movimientos Sociales ya estaban salpicadas de denuncias de recibir dinero y prebendas en otras gestiones. Qué pena, pues así la COB, las COR, sindicatos de colonizadores, organizaciones vecinales y otros gremios, van perdiendo prestigio y respeto ante el pueblo y sus bases.
Al borde de la desesperación José Luis Bedregal V.
Las posiciones asumidas tanto por opositores como oficialistas, de un momento a otro pueden tener distintas reacciones que van desde la más visceral agresividad hasta el entusiasmo desmedido por mostrar su vocación de diálogo. Lo cierto es que ni unos ni otros dicen lo que realmente piensan y quieren.
Los dirigentes de la ´Media Luna ampliada´ han comenzado a ver dificultades en la aplicación de sus estatutos luego del 4 de mayo, lo que los pondrá en una situación difícil ante sus electores. Por esta razón, ya lanzaron mensajes para encontrar una solución luego de esta fecha. Estos han ido desde la poco seria propuesta del Prefecto de Cochabamba, que plantea la elección de nuevos constituyentes, como si el problema fuera de personas y no de visiones políticas encontradas e intereses económicos poderosos, hasta llamamientos que vienen del sur para compatibilizar los proyectos de Constitución y estatutos autonómicos. Como a estos llamados el Gobierno ha hecho oídos sordos, la Media Luna no ha dejado los aprontes para el escenario de la confrontación.
El Gobierno, por su parte, barajó la posibilidad de una intervención a través de sus denominados movimientos sociales, obviamente apoyados por la Policía y el Ejército. A estas alturas, esta opción estaría descartada sin que esto signifique no movilizar a sectores que apoyarán el boicot desde dentro, es decir, desde los grupos y territorios afines al MAS. Por tanto, violencia habrá pero no en la magnitud que algunos en el Palacio Quemado y otros en Santa Cruz añoran.
En esta línea, el Presidente, alentado por sus solícitos asesores, ha tomado la precaución de entregar a tiempo sendos cheques venezolanos a las organizaciones sociales, lo que podría entenderse como un soborno a dirigentes, hecho frecuente en la política nacional, pero jamás practicado a la luz de los medios de comunicación con guirnaldas y fanfarrias incluidas.
Lastimosamente los medios no reparan en esto, como si fuera normal que el Presidente reciba dinero de un Gobierno extranjero de manera directa y en condiciones desconocidas. ¿Dónde está la fiscalización del Congreso? ¿Acaso no existe una Ley del Presupuesto? ¿El Presidente puede recibir dinero de un Gobierno extranjero? ¿A nombre de quién lo recibe? ¿Del Estado boliviano? ¿Del Gobierno?, ¿Del MAS? ¿De Evo?
Si es a nombre del Estado boliviano, ¿quién programa y fiscaliza estos recursos? Estas son preguntas que no deberían darse en un Estado medianamente serio; pero no estamos como para pensar que nosotros vivimos en uno de esa categoría. Lo cierto es que las organizaciones sociales están chochas de la vida, pues nunca tuvieron en sus manos cheques fresquitos de los que parece no habrá que rendir cuentas más tarde. Lo penoso es que de esta forma se termina de corromper a organizaciones como la FSTMB, otrora emblema de la lucha del proletariado boliviano y latinoamericano. Otras como la Fejuve de El Alto o la oscura Coordinadora de los Movimientos Sociales ya estaban salpicadas de denuncias de recibir dinero y prebendas en otras gestiones. Qué pena, pues así la COB, las COR, sindicatos de colonizadores, organizaciones vecinales y otros gremios, van perdiendo prestigio y respeto ante el pueblo y sus bases.
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conflicto en bolivia
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