La Paz, 19 de Mayo de 2008
José Luis Bedregal V. es especialista en Gestión Pública
En la confrontación existente entre el Gobierno del MAS y la derecha nacional opositora, ambos han ido ganando y perdiendo adeptos al paso de los golpes que fueron asestando al enemigo, pero también han ido gestando un sentimiento de cansancio, pues la gran mayoría de los ciudadanos de esta nación no vive de hacer política, sino de lo que logra con mucho esfuerzo en el trabajo cotidiano.
Luego del duro golpe recibido por el gobierno el 4 de mayo, éste no consigue salir de su aturdimiento y comienza a defenderse como lo haría cualquier boxeador “grogui” en esas mismas condiciones. Ha insultado al Cardenal e inmediatamente le pide que siga interponiendo sus buenos oficios (¿?); ha dicho que el Estatuto Autonómico fue rechazado por el pueblo cruceño y que el referéndum fue un rotundo fracaso (¿?) y luego que se debe tomar en cuenta la voluntad del pueblo cruceño. Finalmente desde la Corte Nacional Electoral, como corolario de esa desesperación, en otro movimiento insulso intentó frenar los referéndum de Pando, Beni y Tarija emitiendo una torpe resolución sin los formalismos del caso.
Queda claro que quienes ganaron este round fueron los cívicos, políticos y empresarios del oriente con regocijo de los mismos sectores de gran parte de occidente. Sin embargo, no se puede dejar de lado que la victoria del estatuto autonómico, repartió golpes también a sus impulsores, pues el ausentismo y el NO están ahí y son una dura señal del pueblo cruceño y un llamado importante a la concertación regional y nacional.
De aquí en adelante la oposición alargará la posibilidad de negociar y llegar a acuerdos esperando un mayor desgaste del Presidente Morales, esto en virtud a nuevas derrotas previsibles tanto en los referendums autonomistas de Pando, Beni y Tarija como en las elecciones de Prefecto en Chuquisaca. Derrotas que dejarán al Gobierno en una situación muy delicada, que sin embargo sería mantenida de esa forma (sin llegar al jaque mate), con la mira puesta en la finalización de su mandato en condiciones de debilidad tal que lo lleve a la derrota electoral impensable hace apenas un año atrás.
En medio de todo esto y de manera sorpresiva, el Senado se ha apresurado a aprobar la Ley del Referéndum Revocatorio y el Presidente la promulgó con la misma celeridad a pesar de las incongruencias e ilegalidades que ésta conlleva y que cualquier ciudadano podría demandar su inconstitucionalidad. Sin embargo, es en este escenario de desorden en el que la oposición espera una merma del apoyo popular al Presidente Morales.
La revocatoria de mandato de Morales sería una sorpresa para ellos mismos y encontraría a la oposición sin condiciones para afrontar una elección (sin candidato, sin estructura, sin programa y muy divididos a la hora de definir liderazgos); ésto los llevaría a una nueva derrota y la prolongación absurda de esta “crisis” por tiempo indefinido ante la permanencia de la paridad de fuerzas -factor esencial en el conflicto- que no se resuelve convocando a referendums ni elecciones de ningún tipo y que únicamente ocasionarán un dispendioso y millonario gasto con un Gobierno Central y nueve Prefecturas avocadas exclusivamente a la campaña electoral, dejando de lado la gestión pública, paralizando la inversión y dejando en suspenso la atención a las necesidades de los bolivianos, tentación en la que incluso caerán muchos municipios.
El gobierno y los prefectos, de manera prioritaria, destinarán los recursos de los bolivianos a una arremetida propagandística y de movilizaciones de sus grupos civiles en aras de ganar adeptos y denigrar al contrario. Mientras tanto los bolivianos observaremos un año más de parálisis económica y por ende crecimiento del desempleo, pérdida de la capacidad productiva y aumento de la inflación. Los bolivianos veremos día a día cómo suben los precios y aumentan el contrabando y la especulación; no mejoraran la salud ni la educación.
Comienza un nuevo asalto en este enfrentamiento. El Presidente tiene un margen muy estrecho de movimiento, sin embargo cuenta aún con la fuerza de los sectores populares y el apoyo internacional; en tanto los Prefectos de oriente y el sur del país cuentan con el apoyo de sus regiones. Esta pelea todavía ha de durar y en ella pierde el país, pierde nuestra economía, pierden tanto los empresarios como los obreros y seguiremos perdiendo todos mientras los dirigentes políticos (en los que incluyo a los “cívicos”) no se sienten en la mesa dispuestos de una vez por todas a avanzar en la solución de la crisis.
José Luis Bedregal V. es especialista en Gestión Pública
En la confrontación existente entre el Gobierno del MAS y la derecha nacional opositora, ambos han ido ganando y perdiendo adeptos al paso de los golpes que fueron asestando al enemigo, pero también han ido gestando un sentimiento de cansancio, pues la gran mayoría de los ciudadanos de esta nación no vive de hacer política, sino de lo que logra con mucho esfuerzo en el trabajo cotidiano.
Luego del duro golpe recibido por el gobierno el 4 de mayo, éste no consigue salir de su aturdimiento y comienza a defenderse como lo haría cualquier boxeador “grogui” en esas mismas condiciones. Ha insultado al Cardenal e inmediatamente le pide que siga interponiendo sus buenos oficios (¿?); ha dicho que el Estatuto Autonómico fue rechazado por el pueblo cruceño y que el referéndum fue un rotundo fracaso (¿?) y luego que se debe tomar en cuenta la voluntad del pueblo cruceño. Finalmente desde la Corte Nacional Electoral, como corolario de esa desesperación, en otro movimiento insulso intentó frenar los referéndum de Pando, Beni y Tarija emitiendo una torpe resolución sin los formalismos del caso.
Queda claro que quienes ganaron este round fueron los cívicos, políticos y empresarios del oriente con regocijo de los mismos sectores de gran parte de occidente. Sin embargo, no se puede dejar de lado que la victoria del estatuto autonómico, repartió golpes también a sus impulsores, pues el ausentismo y el NO están ahí y son una dura señal del pueblo cruceño y un llamado importante a la concertación regional y nacional.
De aquí en adelante la oposición alargará la posibilidad de negociar y llegar a acuerdos esperando un mayor desgaste del Presidente Morales, esto en virtud a nuevas derrotas previsibles tanto en los referendums autonomistas de Pando, Beni y Tarija como en las elecciones de Prefecto en Chuquisaca. Derrotas que dejarán al Gobierno en una situación muy delicada, que sin embargo sería mantenida de esa forma (sin llegar al jaque mate), con la mira puesta en la finalización de su mandato en condiciones de debilidad tal que lo lleve a la derrota electoral impensable hace apenas un año atrás.
En medio de todo esto y de manera sorpresiva, el Senado se ha apresurado a aprobar la Ley del Referéndum Revocatorio y el Presidente la promulgó con la misma celeridad a pesar de las incongruencias e ilegalidades que ésta conlleva y que cualquier ciudadano podría demandar su inconstitucionalidad. Sin embargo, es en este escenario de desorden en el que la oposición espera una merma del apoyo popular al Presidente Morales.
La revocatoria de mandato de Morales sería una sorpresa para ellos mismos y encontraría a la oposición sin condiciones para afrontar una elección (sin candidato, sin estructura, sin programa y muy divididos a la hora de definir liderazgos); ésto los llevaría a una nueva derrota y la prolongación absurda de esta “crisis” por tiempo indefinido ante la permanencia de la paridad de fuerzas -factor esencial en el conflicto- que no se resuelve convocando a referendums ni elecciones de ningún tipo y que únicamente ocasionarán un dispendioso y millonario gasto con un Gobierno Central y nueve Prefecturas avocadas exclusivamente a la campaña electoral, dejando de lado la gestión pública, paralizando la inversión y dejando en suspenso la atención a las necesidades de los bolivianos, tentación en la que incluso caerán muchos municipios.
El gobierno y los prefectos, de manera prioritaria, destinarán los recursos de los bolivianos a una arremetida propagandística y de movilizaciones de sus grupos civiles en aras de ganar adeptos y denigrar al contrario. Mientras tanto los bolivianos observaremos un año más de parálisis económica y por ende crecimiento del desempleo, pérdida de la capacidad productiva y aumento de la inflación. Los bolivianos veremos día a día cómo suben los precios y aumentan el contrabando y la especulación; no mejoraran la salud ni la educación.
Comienza un nuevo asalto en este enfrentamiento. El Presidente tiene un margen muy estrecho de movimiento, sin embargo cuenta aún con la fuerza de los sectores populares y el apoyo internacional; en tanto los Prefectos de oriente y el sur del país cuentan con el apoyo de sus regiones. Esta pelea todavía ha de durar y en ella pierde el país, pierde nuestra economía, pierden tanto los empresarios como los obreros y seguiremos perdiendo todos mientras los dirigentes políticos (en los que incluyo a los “cívicos”) no se sienten en la mesa dispuestos de una vez por todas a avanzar en la solución de la crisis.