lunes, 16 de junio de 2008

Desde Caracas sobre los cheques venezolanos

La Razón, Caracas 11 de Junio

CHEQUES VENEZOLANOS


Un elevado costo político interno está pagando Morales el acercamiento que ha tenido con Chávez desde sus primeros meses de gestión. Ha adoptado sumisamente las directrices y el programa dictado desde Caracas a cambio de generosas e impúdicas dádivas que avergüenzan a la mayoría de los bolivianos, como lo confirman los columnistas independientes.
Sin embargo, después de la derrota en el referendo del 2 de diciembre, Evo trató de recomponer las relaciones con Brasil que se habían deteriorado a raíz del trato dado a la emblemática Petrobrás en la nacionalización de los hidrocarburos que por poco no causaron la derrota de Lula da Silva en las elecciones presidenciales. En la citada cumbre de Alba veladamente se asomó el riesgo que Brasil correría con motivo de la actual “crisis revolucionaria” en Bolivia, debido a que este país suministra gas a las principales ciudades brasileñas y a importantes empresas industriales. Se habló de peligro en los suministros energéticos que también son fundamentales para Argentina y para Chile que recibe gas boliviano en un comercio triangulado.
El analista José Luís Bedregal nos revela en La Razón que Evo Morales ha tenido “la precaución de entregar a tiempo (semanas antes del estallido de la tormenta) sendos cheques venezolanos a las organizaciones sociales que podría entenderse como un soborno a los dirigentes de los movimientos sociales indígenas, afectos al gobierno, hecho frecuente en la política nacional, pero jamás practicado a la luz de los medios de comunicación con guirnaldas y fanfarrias al “hermano” Hugo Chávez”.
Se queja el periodista Bedregal porque los medios no dan importancia al hecho y pasan esto “como si fuera normal que el presidente reciba dinero de un gobierno extranjero y en condiciones desconocidas”. Se pregunta por el Congreso y a nombre de quién se reciben esos dineros: el estado, el gobierno, Evo, el MAS y sobre el control y fiscalización de esos recursos. Tiene que admitir que las organizaciones beneficiadas con las dádivas “están chochas de la vida. Nunca tuvieron en sus manos cheques fresquitos por los que no tendrán que rendir cuentas a nadie”.

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