Al borde de la desesperación José Luis Bedregal V.
Las posiciones asumidas tanto por opositores como oficialistas, de un momento a otro pueden tener distintas reacciones que van desde la más visceral agresividad hasta el entusiasmo desmedido por mostrar su vocación de diálogo. Lo cierto es que ni unos ni otros dicen lo que realmente piensan y quieren.
Los dirigentes de la ´Media Luna ampliada´ han comenzado a ver dificultades en la aplicación de sus estatutos luego del 4 de mayo, lo que los pondrá en una situación difícil ante sus electores. Por esta razón, ya lanzaron mensajes para encontrar una solución luego de esta fecha. Estos han ido desde la poco seria propuesta del Prefecto de Cochabamba, que plantea la elección de nuevos constituyentes, como si el problema fuera de personas y no de visiones políticas encontradas e intereses económicos poderosos, hasta llamamientos que vienen del sur para compatibilizar los proyectos de Constitución y estatutos autonómicos. Como a estos llamados el Gobierno ha hecho oídos sordos, la Media Luna no ha dejado los aprontes para el escenario de la confrontación.
El Gobierno, por su parte, barajó la posibilidad de una intervención a través de sus denominados movimientos sociales, obviamente apoyados por la Policía y el Ejército. A estas alturas, esta opción estaría descartada sin que esto signifique no movilizar a sectores que apoyarán el boicot desde dentro, es decir, desde los grupos y territorios afines al MAS. Por tanto, violencia habrá pero no en la magnitud que algunos en el Palacio Quemado y otros en Santa Cruz añoran.
En esta línea, el Presidente, alentado por sus solícitos asesores, ha tomado la precaución de entregar a tiempo sendos cheques venezolanos a las organizaciones sociales, lo que podría entenderse como un soborno a dirigentes, hecho frecuente en la política nacional, pero jamás practicado a la luz de los medios de comunicación con guirnaldas y fanfarrias incluidas.
Lastimosamente los medios no reparan en esto, como si fuera normal que el Presidente reciba dinero de un Gobierno extranjero de manera directa y en condiciones desconocidas. ¿Dónde está la fiscalización del Congreso? ¿Acaso no existe una Ley del Presupuesto? ¿El Presidente puede recibir dinero de un Gobierno extranjero? ¿A nombre de quién lo recibe? ¿Del Estado boliviano? ¿Del Gobierno?, ¿Del MAS? ¿De Evo?
Si es a nombre del Estado boliviano, ¿quién programa y fiscaliza estos recursos? Estas son preguntas que no deberían darse en un Estado medianamente serio; pero no estamos como para pensar que nosotros vivimos en uno de esa categoría. Lo cierto es que las organizaciones sociales están chochas de la vida, pues nunca tuvieron en sus manos cheques fresquitos de los que parece no habrá que rendir cuentas más tarde. Lo penoso es que de esta forma se termina de corromper a organizaciones como la FSTMB, otrora emblema de la lucha del proletariado boliviano y latinoamericano. Otras como la Fejuve de El Alto o la oscura Coordinadora de los Movimientos Sociales ya estaban salpicadas de denuncias de recibir dinero y prebendas en otras gestiones. Qué pena, pues así la COB, las COR, sindicatos de colonizadores, organizaciones vecinales y otros gremios, van perdiendo prestigio y respeto ante el pueblo y sus bases.
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